Te escucho pero no te entiendo

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Ángel González

Siempre he tenido una duda que solventaba con una justificación acorde al momento, ¿es más importante la música o la letra? Si escuchaba a Dylan, Cohen lo relativizaba a la poesía, si escuchaba por el contrario a grupos metaleros me quedaba con la música, sobre todo si en mi disco sonaba el eterno Glam Metal. Sus himnos musicales dedicaba sus párrafos y estrofas a la poesía sexista del “macho man” y la mujer ligera de ropas y con buenas curvas (sus vídeos son sobradamente descriptivos).

La música por mucho que nos duela tiene las dos vertientes. Por un lado hay millones de canciones capaces de profundizar en lo más interno de las personas, historia y la sociedad. Por otro lado está las canciones que simplemente simbolizan el eterno “Sexo, drogas y Rock’n’Roll”. Hay una arista que prefiero olvidar y que representa a los que no aportan nada, básicamente lo único que esperas es que no sean muy patéticas o duren mucho en nuestras memorias. Mirándolo con frialdad sociológica y de interacción social, la música y las canciones son herramientas comunicativas que transmiten un mensaje entre emisor y receptor. De camino entre este proceso está el mensaje, y este requiere de un código comunicativo que se establece entre la instrumentalización (un estímulo que genera sensaciones) y la literatura (que genera sentimientos).

Este ejercicio de experimentación lo aprendí desde que escuchaba los primeros discos de niño. Sin dudarlo un instante los desgarros de un adolescente rebelde los vivía escuchando a Metallica en el potenciómetro de mi equipo y auriculares en “Overdose”. La máxima alegría y locura la vivía escuchando a los Status Quo (pura energía) y el romanticismo me lo daba Nikka Costa (de niño me sentía acaramelado cuando la escuchaba ahora me parece muy sexy, ella sigue siendo una debilidad). Estilos diferentes y sensaciones diferentes, pero nunca experimentaba sentimientos, en el fondo ni sabía ni me importaban sus letras porque tampoco las entendía.

Los ochenta me llevaron a una encrucijada. En España había nacido lo que se vino a llamar La Movida, un movimiento socio-cultural que dio voz a una juventud inconformista capaz de componer sin dudarlo grandes estrofas y versos. Lo que se vino a llamar Pop/Rock Español aportaba en muchos casos esos sentimientos que no obtenía con la música en inglés, pero en muchos casos no sentía esas sensaciones intensas que me proporcionaban los grupos reconocidos como internacionales, pero sí podía percibir los pensamientos y la voz de los autores. Pero también descubrí como algunos músicos y compositores solo estaban preocupados en crear diversión (que también es interesante) y aportaron letras con poco sentido y menos profundidad. En este proceso el cantautor olvida de la importancia de una bueno melodía para cautivar al público y hacer llegar mejor sus palabras. La vida no está hecha para contentarnos en todo, y siempre se aplica el dicho de para gustos los colores. Pero un músico o un artista no nace para dejar un sello personal, eso es un agregado que queda bien en las entrevistas o con los fans. Un músico nace para ganar dinero. Esto no deja de ser una profesión. Todos queremos tener una buena vida y sobre todo cómoda para… crear arte, no seáis mal pensados.

Es evidente que la música en inglés vende mucho. Las cifras son las que son. Hay crisis en la venta de discos o canciones (sin nos remitimos a itunes) pero los conciertos son un referente. Llegan artistas que no aportarán mucho a la historia de la música que llenan grandes recitos y giras exitosas. Los promotores se desviven en organizar las actuaciones en nuestro país y los medios en difundir los éxitos de la MTV o de Billboard. Y es en este instante cuando los llamados músicos nacionales reclaman su espacio y la necesidad del apoyo institucional. Lo nacional necesita un hueco y un espacio, pero tal vez ellos han olvidado ganarse ese lugar que reclaman. Son cada vez más los artistas españoles que recurren a cantar en inglés para hacerse con un mercado más amplio. Pero si quieren ese mercado ¿por qué necesitan se etiquetan como nacional cuando dejan de expresarse de forma que se les entienda? Respeto las ideologías y los idiomas. Son muchos los grupos que han cantado en sus lenguas autonómicas. Ellos han sido conscientes del marco social en el que se mueven y de los apoyos institucionales que han tenido o tienen en la actualidad.

Que un grupo cante en inglés es una opción que decide cada uno pero no es un sinónimo de éxito. Héroes del Silencio triunfaron en Alemania, pero con su acento aragonés no necesitaron de letras en inglés para alcanzar un reconocimiento internacional. No quitaré el mérito que tiene un grupo cuando sube a un escenario, pero si no me aporta calidad musical deseo que me aporte profundidad en las letras. El problema a esta cuestión radica en no entender las palabras, en ese caso recurro a las sensaciones que me producen y muchos de ellos producen pocas sensibilidades. Escucho pero no entiendo.

Posiblemente la música nacional debería hacer una revisión y olvidar un idioma que es internacional pero no nuestro y mejorar esas dos variables, sensibilidad y sentimiento.