“Como sociedad hace falta tomarse en serio la cultura de una vez por todas”

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Mari Luz Rodríguez

Forman el dúo Rosa Espina & Guti del Río. Se conocieron hace años y decidieron unir sus voces y su sensibilidad en el año 2012 para componer letras y cantar temas en un estilo cercano al jazz y brindárselo a los espectadores. Cantábrico Musical tiene la oportunidad de poder entrevistarles

Dúo Rosa Espina & Guti del Río
Dúo Rosa Espina & Guti del Río

Cantábrico Musical: ¿Cómo y cuándo surgió la idea de uniros como dúo?

Rosa&Guti: Nosotros éramos alumnos del guitarrista Marco Martínez, y nos conocimos en una audición de alumnos hacia 2007. En 2008 coincidimos en otro curso de improvisación en Llanera, y ya entonces hablamos de que estaría bien hacer algo como dúo, hacer las canciones que nos gustaban pero de una forma muy sencilla, muy limpia, por así decir. Y a partir de ahí fue pasando tiempo y fuimos quedando muy de cuando en cuando. A finales de 2011 nos pareció que teníamos material suficiente para compartirlo con alguien, y empezamos a hacer algún concierto a principios de 2012.

CM: ¿Cómo veis el panorama actual de la música y más concretamente el de la asturiana?

R&G: Por una parte, en toda España pero en particular en Asturias hay muchos músicos de un valor extraordinario. Gente increíblemente preparada, seria, profesional, gente de un nivel que hace años era impensable, en muy diversos estilos y haciendo cosas muy bien hechas. Lamentablemente, esta gente no tiene ni el reconocimiento ni las posibilidades de desarrollo que merece. Como en todos los demás órdenes de la vida, el negocio o la especulación se han comido a la realidad; no es algo nuevo, pero casi se diría que va a peor.

Esto si hablamos simplemente de cauces creativos y artísticos; si hablamos de la situación laboral de estos músicos, teniendo en cuenta cómo está para todo el mundo se puede suponer cómo está para gente del ámbito cultural o artístico.

CM: ¿Qué tipo de ayudas o soportes reclamaríais para que los grupos o cantantes tuvierais más visibilidad?

R&G: En nuestro caso, por suerte o por desgracia los dos trabajamos en otra cosa, y nuestra actividad musical es una cuestión de satisfacción personal; aunque respetamos lo que hacemos, y lo intentamos hacer con criterios y exigencia profesionales, no es nuestro sustento. Así que en muchos sentidos vemos las cosas desde la barrera. Pero sí se diría que como sociedad hace falta tomarse en serio la cultura de una vez por todas.

En materia de impuestos, de normativa laboral, de normativa de uso de los espacios públicos, de oferta educativa, y de tantas otras cosas, tendría que haber un esfuerzo visible de los gobernantes por buscar todas las soluciones posibles para acercar al máximo la música a los ciudadanos, en el día a día. Lo que se ha hecho desde los poderes públicos a veces parece casi lo contrario; hay agravios comparativos hacia la música que no se entienden. Haciendo eso, los ciudadanos quedan simplemente en manos de empresas enormes que les colocarán lo que les convenga a ellas, en las condiciones que quieran, y además siempre enlatado y prefabricado, sujeto a economías de escala.

Ya no vamos a entrar en pedir ayudas; el primer paso sería mostrar un poco de respeto por la música, sentarse a pensar qué cosas se pueden hacer y dar unas facilidades mínimas, las que dicte la lógica, que en muchos casos brilla por su ausencia.

CM: ¿Cuánto tiempo, esfuerzo y coste conlleva mantener un grupo como el que formáis?

R&G: Hay que tener en cuenta que nosotros somos un ejemplo de mínimos. Si formamos un dúo fue en primer lugar por razones artísticas, pero en segundo lugar porque con ese formato y en nuestro estilo es viable organizarse para ensayar cuando podemos, a salto de mata y en cualquier parte. Para los ensayos no necesitamos local ni equipo. Para actuar también necesitamos comparativamente poca cosa, por el tipo de música que hacemos y el tamaño de los locales, y encima tenemos amigos que nos prestan equipo cuando necesitamos algo... Así que por el lado del coste material para nosotros no es exorbitante por ahora; tenemos gastos, pero otra gente lo tiene mucho peor.

En cuanto a tiempo y esfuerzo es todo lo contrario. El jazz (incluso a un nivel básico) es un estilo muy exigente, los dos seguimos estudiando con buenos profesores, y en formación sí nos gastamos nuestro dinero. Hay que emplear muchas horas en trabajar la armonía, la improvisación, la técnica. Respecto a nuestros temas, también cuesta lo suyo arreglarlos para nuestro formato, y el dúo es un formato muy expuesto, con lo que aparte de los ensayos tenemos que rodar bastante las cosas por nuestra cuenta para que todo esté bien seguro y a la vez podamos improvisar. Además, intentamos cuidar lo que hacemos, y cada concierto es único: intentamos llevar temas nuevos, organizar el repertorio, pensarlo todo muy bien, y tanto mimo se traduce en muchas horas de preparación.

CM: ¿Qué opináis sobre la bajada del IVA del 21% al 10% que ha anunciado el Presidente del Gobierno Mariano Rajoy?

R&G: Pues como todo lo que hace este gobierno: primero te desloma a patadas, y cuando deja de darte patadas y sólo te da puñetazos tienes que estar agradecido porque las cosas van estupendamente y ya ha cambiado la tendencia.

Es mejor el 10% que el 21%, claro. Los libros tienen el 4%. Es un síntoma de lo que hablábamos en una pregunta anterior, de la actitud oficial hacia la música: la letra impresa es cultura, pero la música no. Los libros son de primera necesidad, pero la música no.

CM: Siempre ha estado de moda poner etiquetas a todo y a vuestro estilo se le cataloga como una mezcla de Jazz, Bossa Nova y Blues, ¿estáis de acuerdo o es más ecléctico y en evolución constante?

R&G: Nosotros vemos lo que hacemos como una forma de jazz, básicamente. Bajo el paraguas del jazz están la bossa y el blues, y nosotros lo incorporamos de manera natural; para nosotros todo sigue siendo jazz. Pero como el jazz es una etiqueta tan amplia, a veces en nuestros anuncios mencionamos explícitamente la bossa o el blues para que el público potencial tenga más pistas sobre qué tipo de jazz pretendemos hacer. Nuestro estilo es ecléctico hasta cierto punto (si nos gusta un fado lo tocamos, si nos gusta un tema pop lo tocamos) pero intentamos arreglarlo y llevarlo todo al terreno original del jazz a dúo, manteniendo siempre una coherencia de estilo y los standards de jazz como centro de gravedad. Nos gustaría que este proyecto fuera identificable y consistente, no una simple manera de reunirnos a tocar cosas sueltas.

CM: ¿Qué opináis de concursos como Operación Triunfo o La Voz?

R&G: La música como concurso o competición es un concepto absurdo. Y por otra parte, la dramatización debería estar donde le corresponde: en la escena, teatral o musical. No en esas historias lacrimógenas o ridículamente épicas de gente que tiene tantísimos pájaros en la cabeza. Las versiones con niños, en particular, deberían estar absolutamente prohibidas.

Ahora bien, si ponemos las cosas en contexto, cuando salió Operación Triunfo la televisión estaba totalmente arrasada por realities infames donde se exhibía constantemente a gente vaga, maleducada o agresiva (más o menos como hoy, vamos). En Operación Triunfo, por equivocado que fuera el planteamiento, se partía de la idea de que concursaba gente que hacía algo o se esforzaba por hacer algo bien; incluso se veían ensayos. Era una excepción. Es como el IVA del 10%: cuando se parte de una situación catastrófica, cualquier paso es positivo. Y si lo pensamos un poco... esos son prácticamente los únicos programas de la televisión generalista donde aparece música y la gente escucha una canción durante tres minutos. Así que no todo es negativo.Pero bueno, es difícil decir si esos programas son un mal menor o un motivo para perder toda esperanza.

CM: ¿Qué papel juegan las redes sociales para la difusión de vuestra música?

R&G: Tal como nos tomamos esto, no estamos haciendo casi ningún esfuerzo de promoción o difusión, porque casi preferimos tocar pocas veces y que cada una sea especial, sin saturarnos ni saturar a la audiencia. Compartimos nuestra música prácticamente de tú a tú, y en ese sentido no hemos utilizado mucho las redes sociales. Sin embargo, casi sin querer, en cuanto difundes algo por ellas te llega una llamada, alguien interesado, algún comentario... Puede ser la suerte del principiante, pero da la impresión de que incluso entre tanta avalancha de información siempre hay una oportunidad de ir dándose a conocer, y seguramente entre gente de un perfil cercano, a la que pueda interesar lo que hacemos. Así que parece una opción mucho mejor que las promociones ciegas, dirigidas a todo el mundo y que seguramente no lleguen a nadie.